lunes, 10 de diciembre de 2012

Para Agustina
Angelitos blancos de alas de seda
Guardaron tu viaje del Cielo hasta aquí.
Un día de agosto te besó la brisa;
Sonreíste a la vida y el amor te arrulló.
Tibieza en tu piel de pétalos de rosa,
Invisible fuerza en tu mirada azul.
Naciste, chiquita y mi alma da gracias...
A Dios... por ese invierno y su mañanita de sol.
                            Mamá, 15 de junio de 1995.

 A Javier
 Jardines celestes traslucen tus ojos.
Amparo de la Vida y del Amor son.
Viniste, chiquito: tres te acunaron...
Infinito misterio nos une hoy.
En tus mejillas rosas descansan mis labios.
Retoño esperado: canta mi corazón.
                     Mamá, 18 de abril de 1997.

Para Valentina
Valerosa princesa de los tiempos antiguos
Amoroso capullo, bañado de vientos
Lejanas risas de hadas, ese día
Escucharon tigres feroces y graciosas ardillas.
Noche cerrada, tus ojos inmensos...
 Temblorosas manos, a la muerte vencieron.
Infinita fuerza, tu corazón de fuego.
Nacaradas mejillas; perseverancia de acero.
Amiga de mi alma, con amor te protejo.
                               Mamá. Marzo del 2003.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ciclos, caminos y andares.

¿Dónde nace la tristeza que nubla mis ojos, que oprime mi garganta?
¿Dónde se esconde el odio que desangra mi cuerpo, me lastima, me mata y me obliga a destruirlo todo?
¿Cómo conjurar el maleficio del pasado sombrío que ataca desde los recodos del recuerdo confuso?
¿Cómo resistir el invisible y mortífero dolor?
¿Cómo plantarme segura frente al mundo si mi ser está anémico por el llanto y la soledad de la caricia que nunca llegó?
¿Cómo no caer ante el ataque del frío que me rasga el alma y me tortura y me lleva a imaginar lo que me matará?
¿De dónde sacar las fuerzas que me den el coraje y el calor que me permitan vencer en la lucha con esos monstruos invictos?
En el umbral, en el portal, estoy yo y mi terror. Frente a frente. No puedo seguir adelante. No puedo traspasar el umbral. Las sombras se alían a él y ladran frenéticas riéndose de mí, de mi pequeñez, de mi segura zozobra, festejan por anticipado mi fracaso. Se desvanecen en el aire quienes hasta allí parecían estar a mi lado. Saludan desde lejos y envían su amor. Y su impotencia por ayudarme.
¿Qué hay del otro lado? Yo. Yo misma sin esa carga del pasado que ya no quiero pero me muerde y somete a cada segundo. Yo misma, plena de paz y valor y alegría por la Vida misma. Es una niña que trae el mensaje enviado desde un ayer infinito; es el recado en la botella que he dejado para mí misma alguna vez.
Olvidé el día que me perdí y tejí mi telaraña, mi cáscara protectora. Pero allí está la imagen, sonriente y tranquila que me espera paciente; me retuerzo por librarme de mi amo presente: una idea equivocada de mi, forjada a fuerza de sollozos no escuchados, de besos no recibidos, de dolores de panza no creídos, de celos no comprendidos. Errores no perdonados, defectos no permitidos, valores no valuados. No puedo. Peleo y no puedo. Y las lágrimas brotan clamando por algo. La energía es poca: años de lucha descarnada contra mis propias fuerzas, lucha a muerte contra el espejo. Autodestrucción que fue dando resultado.
Basta.
Tal vez el secreto esté en no pelear, en sellar la paz. La mirada tranquila del otro lado del portal tiene la inocencia del niño, la sabiduría del sol, la ternura de una mamá, la fuerza de un papá, la calidez de un amigo, el desafío de un comienzo, el coraje de un hermano mayor, la admiración de un hermano menor. Y esos ojos me hablan de pactar, de reconciliar, de un renacer en la luz de la conciencia. Solo se trata de cruzar. Un intento por librase de los dientes cotidianos de lo aprendido que no permiten avanzar. Y solo se trata de una sacudida, como cuando hay que despertar de una pesadilla y gritando todo se termina… una convulsión que deje en claro qué es lastre y qué soy Yo. Anhelo con toda mi alma hacerlo.
Hasta hoy pregunté y respondí: ¿qué necesito? Y me situé en el rincón de los desprotegidos y demandantes. Una actitud pasiva e impertinente a la vez. ¿Qué quiero de o en mi vida? ¿Cómo quiero que me quieran? ¿Cómo quiero amar?
Viene a mi mente la Oración de San Francisco. La Vida me pide que me olvide de mí para paradójicamente, encontrarme. Cuando, por no recibir lo que creía necesitar, renuncié a todo? Hasta renuncié a mi propia esencia. ¿Quién soy? Soy este ser plagado de límites encerrado en su miedo y en su rencor o soy este otro capaz de avanzar y pasar y encontrarse con esa mirada pletórica de esperanza. Ahora sé que ambas soy yo y por ello podré salir de este tránsito. Solo resta invocar la revolución.
Siento con todas mis fuerzas que estoy en cero, que ya no hay pasado que me oprime y me grite y me distraiga. Que el Ahora es mi único motivo de atención.
Encuentro en cada acontecimiento, su enseñanza, en cada cosa su belleza, en cada vínculo, su razón. Cada descubrimiento es una alegría incluso en la adversidad, pues nada es contra mí. Llego en cada ser, a esa esencia que lo hace único y especial.
Mi hogar es lugar de refugio para sus integrantes y para quienes se acercan a él. Nada falte a quienes tengo a mi cuidado; y comparto esa misión cuando corresponde.
La persona que transita parte del camino conmigo, me acepta como soy, mis mutaciones y traspiés. Recibe lo que tengo para dar, lo valora, lo potencia. Podemos hacernos mejores cada día y no nos limitamos nuestras libertades. Sacamos el mejor provecho de la compañía, de las conversaciones y de los silencios. Puedo amarlo incondicionalmente.
Rompo el entrelazado con la materia.
Una claridad necesaria me permite escuchar mi cuerpo a tiempo para no enfermarlo, y comprendo su cualidad de instrumento del alma.
Mi mente se pone al servicio de mi espíritu y no hace equipo con mi peor parte, arruinando mi vida y la de los que me rodean.
Soy un canal valioso para transmitir cosas que le sirven a otros y a mi misma, para crecer y avanzar.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Encuentro

Simiente cálida, fresca,
tus pensamientos tranquilos.
Retazos de mi tiempo
pintando sueños nuevos.

Frutos dulces y buenos,
tus palabras.
Acarician el cielo y la tierra
de mi mundo castigado.

Vencidos los límites, las fronteras, los muros
Mis ojos, tus ojos, se encuentran seguros.
Ayeres, mañanas, son este presente,
pleno de ahoras, de amistad, de comienzos.

sábado, 12 de marzo de 2011

Distancias

Quisiera ser viento
Envolverte, acariciarte
Y en mi caricia, sentirte.

Quisiera ser luz
Inundar tus ojos dulcemente
Y en ellos verme, junto a vos.

Quisiera ser palabra
Y en un gesto de tu boca,
ser risa, ser beso; ser yo.

Mas no soy palabra, ni luz, ni viento
Pienso en vos
Y lleno esta ausencia con mi pensamiento.


Un poco de vos, en mi; un poco de mi, en vos
El espejo ilumina el camino a recorrer
Un sendero estrecho, difícil, doloroso
Un destino luminoso de alegria y amor.

Echo de menos tus sonrisas para mi
Echo de menos tus caricias que eran mias
Lloro en silencio por los cuidados que no llegan
Espero despierta el saludo perdido.
Un desencuentro, un portazo, silencio…
La incomprensión gana la partida.

viernes, 21 de enero de 2011

Aprendiendo a dibujar

APRENDIENDO A DIBUJAR

El contexto que dio origen a los “elefantes” de la política argentina fue el auge de la Democracia de masas. Las dos grandes estructuras político-partidarias surgieron en un contexto que hoy está en vías de superación.
La fuerza es la misma: la voz de un pueblo que quiere crecer y crear y proyectarse; ser. Pero todo cambió. Aquí y en el mundo. La democracia de masas, cuyo eje es la representación, está dando paso a otra forma de hacer la política: la participación. La participación tiene que ver con un involucrarse más directo, más responsable, más activo en el eje mismo de las decisiones. Tiene que ver con un ciudadano más maduro.
Podrá decirse que esto sucedió, que las democracias directas ya existieron, que dónde está lo nuevo. Si, las Democracias Directas ya existieron, más en comunidades que abalaban la esclavitud, el sometimiento de unos hombres a otros sin derecho a nada. Sin derechos. Lo que se plantea acá es una vuelta ascendente, superadora de aquello: la construcción de una nueva democracia participativa, seguramente retomando elementos de la antigua, pero superando unos cuantos aspectos: como decíamos, la esclavitud, y la desigualdad de los sexos, por exponer otro ejemplo.
En las sociedades humanas, como en la naturaleza, la evolución marca un ritmo: hacia delante y hacia arriba. Lo que es viejo y no funcional tomará uno de dos caminos: o muta y se adapta o perece, dando espacio a formas nuevas.
Es obvio que las actuales fuerzas políticas argentinas no son funcionales, no responden a los requerimientos del sistema, no pueden hacer frente al medio que las circunda. No solo no tienen los elementos adecuados para trabajar lo nuevo: una sociedad nueva, hecha de hombres nuevos, que paulatinamente van rompiendo los cascarones de su letargo; sino que en su afán por permanecer, han gangrenado el tejido social, las esferas económicas y políticas. Los especialistas hablan de corrupción.
Cuando los hombres hayan caminado otro trecho en el sendero hacia autonomía se planteará, quizá, la cuestión siguiente: ¿Puede hablarse de democracia en circunstancias tales como concentración de la propiedad, vasallaje al “vil metal”, explotación laboral? Y los hombres del futuro se plantearán una forma de gobierno que trascienda esas representaciones modernas de la esclavitud hoy legitimadas.
El capitalismo es una construcción humana. No desmereceríamos a un niño porque dibujó un “señor” que tal vez se parece más a un renacuajo. Hasta allí llega su madurez, intelectual, emocional, motriz. Convengamos, si, que puede aprenderse a dibujar, que con esfuerzo, sacrificio y tiempo, los resultados pueden ser otros.
El Estado, los gobiernos, son también construcciones humanas. Estas pueden estar signadas por el esfuerzo, el auto-sacrificio, la paciencia, en definitiva, por el amor al prójimo; o por el egoísmo, el orgullo, la codicia, es decir por la más absoluta de las ignorancias. Los ideales de quienes crearon las hoy viejas formas partidarias fueron luminosos y siguen tan vigentes como ayer. Las ideas nacidas del conocimiento y del amor al prójimo trascienden tiempo y espacio. Mas su realización se consuma con el material que existe, los hombres y mujeres de una época, lo que saben, lo que aprendieron, lo que estuvieron dispuestos a dar.
Las ideas nuevas aborrecen el seguir a alguno servilmente: instan a crear medios mejores para servir a los otros. No inducen a acatar y a esperar, sino a prepararse, pensar, hacer. Son necesarias almas emprendedoras, valientes y despojadas de vacuidades; inocentes como palomas... dice el Buen Libro. Se está conformando la idea matriz de un nuevo movimiento, ya no de masas, sino de hombres y mujeres individuales ( no “individualistas”), de mayor conciencia, responsables. Y es que está naciendo un nuevo ciudadano y con él se está gestando una nueva humanidad. Año 2001

viernes, 11 de junio de 2010

Listos, preparados, ya!

Primer entrada, como estrenando cuaderno. Escribo despacio... cuidando la letra?
Veremos que resulta de todo esto.